Miércoles 14 de Agosto de 2019

Escasez de agua:

El mar, una salida para la sequía que afecta a Chile

La cumbre mundial del cambio climático COP25 tratará, entre otros temas, la actual escasez de agua en el planeta. En nuestro país ya se han tomado algunas medidas. En 1996 se implementaron tecnologías para potabilizar el agua de mar, hoy hay más de 30 plantas funcionando.

Si alguien en la Plaza de Antofagasta pregunta de dónde viene el agua que toman, casi todos lo ignoran: es agua de mar procesada y potabilizada. En 2003 se instaló la planta La Chimba, la que sirve a la ciudad y algunos temieron que se iban a "tragar el océano". Esa fue la primera desaladora que abasteció de agua potable a la población a partir de agua de mar. Hoy hay cerca de 30 plantas funcionando.

Todas se localizan en la mitad norte del país, justamente donde está el desierto y las mineras que requieren de grandes cantidades de agua para realizar sus procesos industriales. En este rubro ya aprendieron hace un rato que la escasez de agua dulce por la sobreexplotación, las menores precipitaciones y las mayores temperaturas registradas en el marco del cambio climático, serían grandes limitantes. Es por eso que ahora todo conglomerado minero de cierta envergadura posee su propia desaladora. Y eso no es tanto decir, porque proveedores de distintas partes de mundo venden desaladoras del tamaño de un container.

Para poder construir

y operar

Conseguir los permisos para instalar una desaladora pasa por pedir a la Subsecretaría de Marina que entregue una concesión para poder hacer uso del territorio en el mar y luego en la playa para extraer agua de mar y permitir que la instalación industrial devuelva la salmuera resultante del proceso. En paralelo se deben conseguir todos los permisos ambientales, normalmente a través de un estudio de impacto ambiental y su consecuente resolución de calificación, además de los permisos sectoriales y no sectoriales.

Cuando existe la planta y el agua de mar entra a la desaladora, es sometida a una osmosis inversa. Con la ayuda de energía eléctrica se utilizan bombas de alta presión que empujan para que el agua traspase una membrana de poliamida. Al atravesarla, la salmuera quedará por un lado de la membrana y por el otro, agua con una muy baja concentración de sales llamada permeado. A continuación, esa agua se desinfecta y se mineraliza.

Hay mineras que requieren menor calidad de agua para sus operaciones y no necesitan potabilizarla, con lo que se ahorran algunos pasos.

"Una de las ventajas de esta tecnología es que se pueden hacer 'aguas a la carta'. Si se necesita agua con niveles muy bajos de sólidos totales disueltos (ultra pura) para operar una turbina, la podemos producir. Si, por el contrario, se requiere un agua con una calidad compatible para la industria o el agro, también se hace", explica el ingeniero Waldo López, gerente de Desarrollo de Negocios de Acciona, empresa que opera la planta desaladora de Minera CAP en la zona de Copiapó.

Patricio Herrera, gerente general de Ecconsa, empresa Corfo que construye una desaladora en Atacama, relata: "En España, en la zona del Mediterráneo, existen muchas desaladoras. Cada vez que se construye una nueva planta y coincide con un año lluvioso, la gente anda molesta porque se ha gastado un platal para levantar esa planta. Al contrario, cuando vienen los períodos de sequía, todos celebran a las desaladoras como la gran salvación".

Las plantas desaladoras requieren de uso intensivo de energía, aunque hoy son mucho más eficientes en términos de consumo energético que hace 10 años. Entre el 50% y el 70% del costo de producción es en electricidad.

Reúso, otra fórmula para combatir la escasez de agua

En Chile no hay proyectos de reúso a partir de aguas que ya han pasado por una comunidad.El ingeniero de CDM Smith, Néstor Rojas explica que "Las guías de reúso de otros países consideran no solo de quién es el agua, sino cuáles son los requerimientos de calidad que se exigirán para tratarlas. En Chile no va a tomar menos de 10 años para que exista una legislación que considere el reúso de agua para consumo humano". En Santiago existe un reúso de facto. En la cuenca del río Maipo se reutilizan aguas que han pasado por plantas de tratamientos, como La Farfana y El Trebal, y que las sanitarias han depositado en dicho río. Los agricultores la sacan con las bocatomas y riegan con ellas. Un proceso de reúso a partir de aguas negras o tratadas utiliza mucho menos energía que la desalación. El proceso no implica quitar la sal al agua -que es lo que requiere de tecnología- sino de limpiarla de microcontaminantes, bacterias, virus, residuos farmacéuticos, hormonas, grasas etc. "En Chile y en Sudamérica estamos bastante lejos de que se acepte la reutilización de aguas para consumo humano. Es una solución para casos extremos. Nosotros aún tenemos alternativas", señala Waldo López, de Acciona.

Aceptar psicológicamente que uno está bebiendo lo que una vez fueron aguas servidas, no es trivial y, pese a que Chile está cerca tecnológicamente al reúso de sus aguas, "el problema es que parece que adaptarnos a esta innovación será lento. La gente que puede aún compra el agua para beber y no la toma de la llave. El agua la usa para limpieza personal, de los alimentos o para lavar su ropa. Pero para consumir, prefiere agua embotellada. Pasar de esto a que las personas tomen aguas que antes fueron negras, es un proceso que no va a ser corto", afirma Patricio Herrera, de Ecconsa.

Como el llamado es hoy a proveernos de fuentes diversas (y complementarias) de agua para subsistir, hay que decir que el agua desalada ya pasó el test en Chile. No es noticia que el 80% del agua que consumen los antofagastinos es del mar gracias a la planta La Chimba.

El arte de no perder ni una gota

Como la base de la inteligencia hídrica es que no se pierda ni una sola gota, los expertos reclaman que antes de pensar en cualquier innovación hay que ocuparse en resolver que un tercio del agua que se produce se pierde por fallas en la infraestructura de las redes de las sanitarias —como roturas en cañerías— y consumos ilegales o robos.

Ya funciona en Europa un programa de inteligencia hídrica, que agrupa a la empresa Vitens en Friesland (Holanda), a Thames Water en Reading (Reino Unido), a la Universidad de Lille en Villeneuve (Francia) y a Acciona en Burgos (España).

En esta última, "la ciudad de agua inteligente", existe una red inteligente de abastecimiento: cualquier atasco o fuga es informado con un sistema de GPS, por lo que se acorta el tiempo de su localización y reparación. Poseen lectura a distancia de los contadores y pueden detectarse consumos anómalos y alertar a los consumidores cuando existe la sospecha de una fuga en sus hogares.

Patricio Herrera, de Ecconsa, estima como "una gran tecnología" estos contadores a distancia. "Le informan al usuario cosas como los horarios en que gasta más, cómo regular su consumo, cómo será su cuenta a fin de mes y si existe una fuga intradomiciliaria".

Waldo López, gerente de Desarrollo de Negocios de Acciona, apuesta a que la micromedición (contadores) a distancia en Chile se aplicará a mediano plazo. "Es importante que cuente con aceptación social y dé garantías a la gente. Y, no menos importante, que el costo de esta modernización del sistema no le sea traspasado completamente al usuario. Los primeros beneficiados de aplicarla serán las propias sanitarias", dice.

Burgos cuenta, además, con la integración en una misma plataforma de la información diaria de los contadores de los usuarios, información geográfica, los datos del telecontrol, algoritmos para la predicción de la demanda, sensores para monitorizar la calidad del agua y un modelo matemático para predecir el comportamiento del sistema de abastecimiento, entre otras cosas.

NewATER:

¿Cómo resolvió Singapur la falta de agua?

A mediados del siglo pasado, en la pequeña isla de Singapur ya no había agua. La dependencia de las lluvias era total. Los habitantes enfrentaban racionamientos hídricos diarios y no existían obras de infraestructura para salir de la crisis.

Pasaron solo 20 años y la cara de la ciudad-estado cambió. En lugar de contar con una fuente de agua, diversificaron su matriz en cuatro distintas. Gestionaron bien el acopio de sus aguas lluvia, hicieron un contrato de compra de agua dulce al vecino Malasia, construyeron tres grandes plantas para desalar agua marina y produjeron internamente agua reusada a la que bautizaron como NEWater. Se suplió así el 100% de la demanda interna.

NEWater pasó a ser un producto de marketing internacional. A cada visitante extranjero que llegaba al país se lo fotografiaba junto a una botella NEWater. Fueron años de campaña interna para convencer a los locales que esa agua que antes salió de las alcantarillas era pura, saludable y sabía bien.

Además, se logró la integración del sistema hídrico junto con educar a la gente para que aprovechara cada gota que caía del cielo para reusarla después. Se invirtió en asegurar que los embalses y repositorios de aguas lluvias no perdiesen agua y que se mantuviesen en excelentes condiciones. Los niños de Singapur aprendieron a mirar el agua como un elemento en permanente transformación, pero que no desaparece.

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