Miércoles 11 de Septiembre de 2019

Fue la tercera persona en ocupar el cargo durante la administración actual:

Trump destituye a Bolton como su asesor de Seguridad Nacional por “fuertes discrepancias”

El mandatario y su consejero tuvieron marcadas diferencias en temas como Irán, Corea del Norte y Afganistán.

José Tomás Tenorio Labra

No creo que ningún líder en el mundo deba asumir que, debido a que alguno de nosotros se marcha, la política exterior del Presidente Trump cambiará de manera sustancial”.

Mike Pompeo

Secretario de Estado de EE.UU.

Con la expulsion del mayor promotor de una guerra y del terrorismo económico, la Casa Blanca tendrá menos obstáculos para entender la realidad de Irán”.

Ali Rabiei

Portavoz del gobierno iraní.

Esta vez no hubo rumores que anticiparan la movida. El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a reacomodar su tablero político al anunciar el despido de John Bolton como su asesor de Seguridad Nacional, el tercero desde su llegada a la Casa Blanca en 2017. La salida del consejero se vio marcada por meses de desacuerdos en temas clave de la política exterior estadounidense, como Irán, Corea del Norte y Afganistán.

“Le informé la noche del lunes a John Bolton que sus servicios ya no eran necesarios en la Casa Blanca. Discrepaba fuertemente con muchas de sus sugerencias, así como también lo hacían varios en la administración”, aseguró el mandatario en su cuenta de Twitter. “Por eso le pedí a John su renuncia, la cual fue entregada a mí esta mañana (ayer). Le agradezco mucho por sus servicios. Nombraré un nuevo asesor de Seguridad Nacional la próxima semana”, agregó el mandatario.

Sin embargo, el ahora exasesor de Trump refutó la versión dada a conocer por el Presidente, al asegurar en Twitter que fue él quien presentó voluntariamente su renuncia el lunes, un tema que el gobernante le habría dicho que discutirían al día siguiente. Incluso, tras ser consultado por The Washington Post al respecto, Bolton aseguró que “yo renuncié (…) Daré a conocer mis opiniones a su debido tiempo. Pero ya he dejado claro los hechos”.

La salida de Bolton del gobierno se da luego de meses de desacuerdos con el mandatario. El veterano consejero de 70 años, que sirvió como embajador de EE.UU. ante la ONU entre 2005 y 2006 y fue uno de los principales defensores de la invasión a Irak de 2003, favorecía una política exterior de mano dura en temas como Irán, Corea del Norte y Venezuela, y estaba en contra del proceso de distensión entre Washington y Pyongyang y de los recientes intentos de la administración Trump por entablar un diálogo con Teherán. Además, fue uno de los principales opositores del retiro de las tropas estadounidenses de Siria, ordenado por el gobierno a inicios de 2019.

Pero la gota que rebasó el vaso habría sido la conclusión de las negociaciones entre EE.UU. y los talibanes para lograr un cese al fuego en Afganistán tras casi 18 años de conflicto entre ambos. Bolton se oponía fuertemente al pacto y rechazaba la idea del encuentro secreto que Trump pretendía celebrar con los talibanes en Camp David para cerrar el acuerdo, el cual fue cancelado junto con el fin del diálogo.

“No se puede saber con certeza las razones del despido de Bolton, pero se puede suponer que Trump quería un show mediático para poder mostrarse como un pacificador en Afganistán. La reunión en Camp David se suponía que iba a ser eso y, para mí, Bolton fue quien torpedeó ese encuentro. Por eso fue cortado”, dijo a “El Mercurio” Andrew Bacevich, experto en política exterior estadounidense de la Boston University.

Críticas

El despido de Bolton causó molestia en la oposición de EE.UU., que criticó los constantes cambios de personal en la administración: desde que comenzó el gobierno en 2017 60 altos funcionarios han abandonado la Casa Blanca, por despidos o por renuncias.

“La decisión del Presidente es solo el último ejemplo de su enfoque de ‘gobernar mediante el caos' y de su política de seguridad nacional sin un timón”, aseguró el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer. En tanto, el senador demócrata Chris Murphy, miembro del comité de RR.EE. de la Cámara Alta, afirmó que “esta puerta giratoria del liderazgo estadounidense es devastadora para la seguridad de nuestra nación. Nuestros aliados acuden a naciones más estables a medida que nuestra infraestructura de política exterior se desmorona”.

“La administración está sumida en la disfunción. Si fuera un negocio, se habría ido a la quiebra hace meses. Trump ignora a sus consejeros y toma sus decisiones sobre la marcha”, aseguró Bacevich.

Desde la bancada republicana defendieron la decisión del Presidente y aseguraron que la salida de Bolton le permitirá al gobernante poder llevar a cabo una política exterior sin mayores obstáculos. En ese sentido, medios locales especulaban ayer que Trump buscará concretar una reunión con el Presidente de Irán, Hasan Rohani, en el marco de la Asamblea General de la ONU, dentro de dos semanas. “El Presidente ha dejado en claro que está preparado para reunirse con (Rohani) sin condiciones”, aseguró ayer el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, en una rueda de prensa.

“Con la partida de Bolton, la voz que presionaba por la beligerancia y advertía a Trump sobre el riesgo de parecer débil, perdió a su principal defensor. Esto podría crear nuevas oportunidades diplomáticas en Irán, Afganistán, Corea del Norte y Venezuela. Espero que el Presidente las aproveche”, dijo a France Presse Robert Malley, presidente de la organización International Crisis Group.

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Maniobras:

Maniobras:

150

mil efectivos

está desplegando Venezuela en unos ejercicios militares que comenzaron ayer en la frontera con Colombia, en medio de renovadas tensiones entre Caracas y Bogotá, anunció la cúpula de la Fuerza Armada. Tanques, vehículos blindados cargados con misiles y decenas de soldados empezaron el despliegue en el aeropuerto de La Fría, en Táchira (oeste). Las maniobras en la frontera de 2.200 km, ordenadas por el Presidente Nicolás Maduro tras denunciar un supuesto complot para impulsar un “conflicto militar”, se extenderán hasta el 28 de septiembre.

Norteamérica:

México defiende descenso “irreversible” en migración y EE.UU. pide hacer más

El canciller de México, Marcelo Ebrard, defendió ayer en la Casa Blanca que las medidas de su gobierno han provocado un descenso “irreversible” en la migración ilegal hacia Estados Unidos, pero la administración del Presidente Donald Trump insistió en que queda “más por hacer” para contener ese flujo migratorio.

Trump se reunió durante “unos diez minutos” con Ebrard después del encuentro que el ministro mexicano mantuvo con una delegación estadounidense liderada por el vicepresidente, Mike Pence. La reunión tenía como objetivo dar seguimiento al acuerdo migratorio que ambos países alcanzaron en junio, y por el que México evitó que EE.UU. impusiera aranceles a todas sus importaciones.

Trump —dijo Ebrard— fue “bastante amable” y se mostró “positivo y agradecido con México” por sus medidas migratorias, y agregó que nadie en la Casa Blanca planteó la posibilidad de volver a imponer aranceles al país vecino.

“El riesgo de una confrontación entre México y EE.UU. cada vez está más lejos”, insistió Ebrard, quien además pidió a Washington que ayude a controlar el tráfico ilícito de armas hacia México, consignó EFE.

Reino Unido:

Boris Johnson dice que buscará un acuerdo de Brexit con Bruselas

El Primer Ministro británico, Boris Johnson, se mostró determinado ayer a esforzarse por encontrar un nuevo acuerdo de divorcio con la Unión Europea, tras ver bloqueada por el Parlamento la posibilidad de un Brexit sin acuerdo y denegadas unas elecciones anticipadas para salir del bloqueo.

“Vamos a alcanzar un acuerdo y vamos a trabajar muy duro para llegar a un acuerdo”, expresó Johnson durante una visita a una escuela primaria en Londres.

Johnson adelantó que irá a Bruselas y que conversará con otras capitales europeas para lograr su objetivo.

Israel:

Netanyahu promete anexar una parte estratégica de Cisjordania si es reelegido Primer Ministro

Palestinos dijeron que se trata de una violación del derecho internacional.

Reuters y France Presse

El Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció ayer que si gana las elecciones generales de la próxima semana podría anexar el Valle del Jordán en la ocupada Cisjordania.

“Si recibo de ustedes, ciudadanos de Israel, un claro mandato (...), hoy declaro mi intención de aplicar, con un futuro gobierno, la soberanía de Israel sobre el Valle del Jordán y la parte norte del mar Muerto”, declaró Netanyahu en rueda de prensa en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv.

El Valle del Jordán representa alrededor del 30% de Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel en 1967, durante la guerra de los Seis Días. Netanyahu precisó que quiere anexar los asentamientos judíos, que representan alrededor del 90% del valle, pero “no aldeas o ciudades árabes como Jericó”.

“Este plan no afectará ni a un solo palestino”, dijo Netanyahu, y aseguró que quería aprovechar el plan de paz estadounidense para Medio Oriente para anexar otros asentamientos.

El plan de Netanyahu fue recibido con molestia por los palestinos, cuya demanda principal para firmar la paz con Israel es volver a las fronteras anteriores a 1967.

“Es una violación flagrante del derecho internacional, un robo flagrante de tierras, una limpieza étnica. No solamente está destruyendo la solución de los dos Estados, sino que destruye cualquier posibilidad de paz”, declaró a France Presse Hanan Ashraui, alta responsable palestina.

Por su lado, la ONU advirtió que la anexión sería negativa para las perspectivas de paz y no tendría validez internacional.

“Esa idea sería devastadora para la posibilidad de revivir las negociaciones, para la paz regional y para la propia esencia de la solución de los dos Estados”, señaló Stéphane Dujarric, el portavoz del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

El gobierno de Washington no se pronunció ayer, pero en una entrevista concedida en junio a The New York Times, el embajador estadounidense en Israel, David Friedman, dijo que “bajo ciertas circunstancias” el Estado judío tenía “derecho a retener parte de Cisjordania, pero no toda”.

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