Domingo 23 de Agosto de 2020

Para no atrasar egresos, universidades y estudiantes se adaptan a una situación nunca antes vista

Suspendidas o por primera vez en línea: el actual panorama de las prácticas profesionales

Aunque en algunas carreras es posible hacerlas a distancia, alumnos del área de salud aún esperan realizarlas de forma presencial, y por mientras adelantan ramos teóricos. Sin embargo, debido a la contingencia, es probable que las simulaciones se vuelvan gran parte del entrenamiento para muchos.

Margherita Cordano F.

Todos los días, Camila Merino (22) prende la pantalla de su computador y saluda a los cerca de 20 niños que la miran del otro lado de la pantalla. Tienen ocho años, suelen estar acompañados de sus papás y son compañeros de un mismo 2° básico en un colegio particular subvencionado de Rengo.

Desde junio, los niños también son el curso que se le asignó a Camila, estudiante de 4° año de Educación General Básica en la U. Andrés Bello, para hacer su práctica profesional. Sin pandemia, esta se habría realizado directamente en la sala de clases del establecimiento, pero las circunstancias sanitarias llevaron a que ella y sus compañeros hoy vivan esta experiencia a distancia.

“Para mí lo más importante es crear un vínculo con los niños; conocerlos, saber sus gustos y entender cómo trabajan. Hacerlo de manera virtual es un poco más complicado y ha sido un desafío, pero creo que lo he manejado bien”, comenta la estudiante, quien está siendo supervisada por la profesora jefe del curso. “Al principio hablábamos todos los días y ella me explicaba cosas, como quiénes tenían un poco más de dificultades. Ahora cuando hago las clases me llama para preguntarme cómo me sentí, si creo que me faltó algo o comentarme qué cosas hice bien. En ese sentido, no me ha faltado retroalimentación”, explica.

Sumar horas de vuelo

Así como los estudiantes de Pedagogía UNAB, son varios los universitarios que ya han pasado la mitad de sus carreras o están prontos a terminarlas y que, para no atrasarse, se han tenido que enfrentar a prácticas laborales frente a un computador.

“Bancos y ministerios fueron los primeros en solicitar alumnos en práctica bajo un sistema online, así que eso se activó rápido. Hace un mes y medio, más o menos, las oficinas (de arquitectos) empezaron a pedirlos también”, comenta Carolina Flores, coordinadora de prácticas profesionales de la Facultad de Arquitectura y Arte de la U. del Desarrollo, a propósito de sus alumnos de cuarto y quinto año, quienes hoy hacen trabajo de oficina, como revisar planos, pero desde su casa.

“Hubo un grupo que encontraba que no tenía mucho sentido esto de hacerlo a distancia. Mi respuesta fue que las horas de práctica son como las horas de vuelo que se les exigen a los pilotos: hay una cantidad que pide la universidad, pero ese es el mínimo. Si alguien quiere hacer el doble o triple, bienvenido sea. Entonces la recomendación fue que tomaran la práctica de forma remota y cuando se abra la opción de hacerlas presencialmente, la tomen también y sigan sumando horas de vuelo”.

Por su parte, a los estudiantes de Arquitectura de segundo y tercer año les correspondía hacer la práctica en obra, que supone conocer el sistema de construcción en terreno.

“Pero por los protocolos de seguridad que tienen las obras en general eso se suspendió hasta el próximo año”, explica Flores. Y agrega que eso no quita que los alumnos estén repasando cómo se han construido otras obras, estudiando, dibujando y armando maquetas.

Lo que ocurre en este caso es una dinámica que también se repite para muchos estudiantes cursando una carrera de salud: aunque su profesión es altamente necesaria en esta época, si no hay mayor experiencia, se vuelve peligroso exponerlos a hospitales o consultorios, por lo que se ha optado por retrasar sus prácticas.

“Algunas carreras de la Facultad de Medicina y Odontología no han podido realizar sus prácticas; eso, hasta que las condiciones sanitarias permitan actividades académicas seguras para los estudiantes. Los alumnos de último año se atrasarán, pero se está analizando la posibilidad de concentrarlas y no realizar cobro de arancel debido a la pandemia para este grupo de estudiantes”, indica a propósito de sus alumnos Pamela Ibarra, vicerrectora de Pregrado de la U. de La Frontera.

Por ahora, en esa institución están realizando prácticas remotas “el área de pedagogía, ingeniería, ciencias jurídicas, agropecuarias, humanidades”, y la opción de realizarla es “opcional de parte del estudiante”.

Recreando condiciones

“El Ministerio (de Salud) dio orden de que ningún alumno podía estar en hospitales, a no ser que sean internos, que son los estudiantes de quinto”, explica Elisa Ovalle (22), estudiante de cuarto año de Enfermería en la U. Católica. Por ahora, se les informó que la idea es poder partir en octubre con las prácticas.

“Eso sí, como no puede estar la misma cantidad de gente en los campus clínicos en comparación con otros años, la práctica va a ser mitad simulación. Vamos a estar en unas salas de la universidad y con fantomas (muñecos de simulación), y nos dijeron también que nos va a tocar mucha hospitalización domiciliaria. Son básicamente los mismos procedimientos de hospital, pero en las casas”, indica.

En el caso de las carreras de salud, la UC se ha preocupado de aumentar “los lugares de trabajo presencial para tener menos estudiantes en forma simultánea, procurando que se trabaje con todas las medidas de protección”, agrega el vicerrector académico, Fernando Purcell. Además, pensando en estas y otras facultades, dispondrán “de un fondo especial para estimular la adquisición de software y simuladores”.

Si efectivamente logra entrar a un campus clínico en octubre y tomando en cuenta que adelantó los ramos teóricos en estos últimos meses, Elisa debiese terminar su práctica profesional en enero, lo que no le supondría atrasarse.

la pandemia del

Coronavirus

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Desde la empresa

¿Qué lleva a una compañía a decidirse por adaptar prácticas profesionales que originalmente eran presenciales, a un formato 100% virtual?

Carol Morales, directora de Recursos Humanos de L'Oréal Chile, explica que para esta empresa, la decisión tuvo que ver con poner a prueba su capacidad de adaptación y no quedar desconectados con las nuevas generaciones, “que traen su creatividad y capacidad de cuestionar la forma en que hacemos cosas”.

En medio de la pandemia, la compañía lanzó su E-Internship, un programa digital que ya cuenta con 27 practicantes dedicados a desarrollar proyectos y funciones operativas en áreas como cadenas de suministro, marketing y finanzas. Varios de ellos se unen desde regiones.

“En circunstancias normales esto nos era más complejo de gestionar, ya que no todos los estudiantes podían trasladarse a Santiago. Esto definitivamente nos aporta en términos de diversidad, algo que siempre estamos buscando en forma activa”, dice Morales.

Para conectar a distancia, se organizan actividades como el E-Brunch con líderes (donde un gerente conversa con los practicantes) y se creó la E-Guía del Estudiante en Práctica.

Análisis a profesores chilenos, desde preescolar hasta universitarios:

Estudio revela cómo la pandemia afecta psicológicamente a los docentes

El 73% está preocupado de su salud mental y el 81%, de la sobrecarga laboral. Muchos de ellos presentan síntomas que se asocian a estrés o depresión.

Alexis Ibarra O.

“Yo lo comparo con la ansiedad que se siente con el primer trabajo de tu vida. Es comenzar de nuevo, usar herramientas nuevas, aprender algo que no se sabía. Esto se suma a unas cargas horarias que ya eran excesivas antes de la pandemia, en las que a las horas lectivas hay que sumarle muchas horas más de preparación”, dice el profesor de filosofía Felipe Morales (37), quien hace clases a alumnos de enseñanza media.

Para los profesores, la pandemia no solo ha significado un cambio en su estilo de vida, como a todos los chilenos, sino que también ha repercutido de forma profunda en la forma de ejercer su trabajo.

Un estudio realizado en medio de la pandemia entre 875 docentes de Chile (desde el ciclo preescolar a universitarios) concluyó que la pandemia ha repercutido en ellos, ya que el 73,3% de los profesores está preocupado por su salud mental y al 81,7% le inquieta la sobrecarga laboral.

El estudio, realizado por la Fundación Relaciones Inteligentes (Chile) y la U. Politécnica de Valencia (que aplicará el instrumento en España), también reveló que el 37,1% de los docentes dice haber tenido problemas psicológicos antes del confinamiento. “Los síntomas de depresión, estrés, burnout y ansiedad son mayores entre ellos que en los que no tuvieron síntomas previos. Ya teníamos antecedentes de que los profesores tenían problemas de salud mental por el alto porcentaje de licencias médicas asociadas”, agrega la psicóloga Constanza del Rosario, directora ejecutiva de la Fundación Relaciones Inteligentes.

Alexandro Torres (46) es profesor de música. “En lo personal, no tengo mayores problemas, pero sí lo puedo ver en mis colegas, sobre todo del área humanista, cuyas asignaturas requieren más esfuerzo por el tipo de evaluaciones que realizan y a las que le dedican largas horas de revisión, sobre todo ahora”.

A esto se suma, dice el profesional, que para muchos es frustrante realizar la clase sin recibir un feedback de los alumnos. “La mayoría está con la cámara apagada, no participan en clases, es como estar haciendo un programa de radio”, dice.

El estudio también indagó sobre sintomatología asociada a salud mental. Así, tres de cada cuatro profesores (76%) declararon tener más problemas de concentración que antes, ocho de cada diez (79%) no tienen un sueño reparador, y el 70,2% sufre de insomnio. A más de la mitad (61,9%) le había costado mucho relajarse en los siete días previos a la encuesta. El estudio asoció la sintomatología declarada por los profesores con ciertas patologías (usando escalas que están en la literatura sobre la materia), concluyendo que en su mayoría tienen claros signos de padecer depresión, ansiedad y estrés (ver infografía).

“Un porcentaje importante del profesorado son mujeres que deben adaptarse a la tecnología, tienen doble jornada de trabajo haciendo su labor educativa y, a la vez, en sus propios hogares. Yo lo he visto, porque mi mamá es docente y ha sido un desafío enorme adaptarse a la nueva carga académica”, agrega Del Rosario.

Rosa Cárcamo (55) es profesora de una escuela rural en la isla Tenglo (frente a Puerto Montt), donde hace clases de varias asignaturas a cursos multigrados. “Para mí ha sido terrible. Es un nivel de estrés bastante alto. He tenido que aprender herramientas nuevas y me cuesta mucho. Lo que mis colegas más jóvenes hacen en un ratito a mí me toma mucho tiempo y no me entienden. He tenido muchas discusiones en la escuela por eso. Además, los niños de la isla no tienen cómo conectarse, entonces tenemos que esperar que vuelvan los papás del trabajo con su celular para hacerles clase a las 8 de la noche, por ejemplo”.

Mayores herramientas

“Este estudio nos hace preguntarnos si como sociedad estamos cuidando a nuestros profesores. Es un llamado a valorar su labor y a darnos cuenta de que lidian con muchos problemas a diario, también emocionales”, aclara Del Rosario, quien añade que en el sitio de la fundación (https://relacionesinteligentes.com) hay material gratuito de apoyo.

Y agrega: “Tenemos que comenzar una revolución de la educación del corazón, a enseñar sobre emociones y vínculos. El modelo educativo, hasta ahora, se centra en aprender conocimientos, pero nos falta aprender a ser, aprender a convivir, a rescatar la inteligencia emocional y valorar las habilidades blandas. Si queremos procurar el desarrollo integral de nuestros niños, tenemos que preocuparnos de que nuestros profesores estén capacitados y formados para realizar esa importante labor”.

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