Viernes 2 de Octubre de 2020

Carla Zúñiga:

El intenso año de una dramaturga prolífica

Tras la disolución de su aplaudida compañía La Niña Horrible, la autora dio el salto a nuevos formatos: el miércoles 14 estrena su primera obra por streaming , “Un montón de brujas volando por el cielo”, protagonizada por Paly García y Paula Zúñiga; y en noviembre debuta su radioteatro “Nadie nunca va a llorar por mujeres como nosotras”, con Roxana Naranjo y Carolina Arredondo, y la pieza “El terror de vivir en un país como este”. Por Michelle Martínez Collipal

“En Chile es algo relativamente nuevo, pero en otros países ya se venía trabajando por streaming. Me parece interesante la idea de mantenernos en el teatro, aunque no haya público”, dice.

a sido un año súper surrealista —asegura al teléfono Carla Zúñiga (34), una de las dramaturgas jóvenes más prolíficas de Chile, conocida colaboradora de Juan Radrigán, participante de los talleres del Royal Court Theatre en Chile; y autora de una extensa y reconocible obra en la que se vale de la comedia negra y temas como el feminismo, la violencia de género o las disidencias sexuales, para crear provocadores retratos de nuestra sociedad.

Al momento de esta entrevista, la dramaturga había cumplido siete meses de estricto encierro.

—Me encerré a principios de marzo porque estaba embarazada. Me guardé; solo he salido al doctor y a tener mi guagua, la semana pasada —cuenta entre risas. —Al principio de la pandemia estuve “en blanco”, no podía escribir nada. Pero hace unos meses empecé de nuevo, porque estaba viendo mucho miedo, mucha rabia, mucha incertidumbre, y ahí empezaron a aparecer cosas. Desde ahí no pude parar.

Las semanas que vienen serán intensas no solo debido a la llegada de su segundo hijo, sino también porque mostrará parte del trabajo que ha creado en pandemia. El 14 de octubre estrenará junto a Nescafé de las Artes la obra por streaming “Un montón de brujas volando por el cielo”, protagonizada por Paly García y Paula Zúñiga, en los roles de dos presidentas del fanclub de una celebridad fallecida. A través de sus interacciones, ambas indagan en escabrosos temas relacionados con la pertenencia, la otredad y la muerte.

Además, el 5 de noviembre será parte del ciclo Al teatro, organizado por Fundación Teatro a Mil, que tendrá obras enfocadas al público adulto mayor. Ahí hará su debut en el género del radioteatro con “Nadie nunca va a llorar por mujeres como nosotras”, dirigida por Jesús Urqueta, con quien ya había trabajado en la aplaudida obra de 2017 “Prefiero que me coman los perros”. Esta vez la dramaturga realizó una versión del clásico escrito por Federico García Lorca “La casa de Bernarda Alba”, narrada por dos mujeres, supuestas vecinas de la recordada matriarca, interpretadas por Roxana Naranjo y Carolina Arredondo, quienes dan una vuelta contemporánea a los temas del patriarcado y género que plantea la obra original.

Y el 12 de noviembre tiene fijado un estreno junto a Matucana 100: la obra por streaming “El terror de vivir en un país como este”, dirigida por Manuel Morgado y protagonizada por Grimanesa Jiménez y Gabriela Arancibia. Una versión extendida de “Cosas que pasan en el pasillo de los animales”, uno de los trabajos que formaron parte de “Proyecto NO”, puesta en escena de cuatro miniobras que reflexionaban en torno al plebiscito del 1988, y que pudo verse en Sala La Comedia el año pasado.

Esa obra reunió a Carla Zúñiga con otras tres destacadas plumas nacionales: Marco Antonio de La Parra, Gregory Cohen y Gerardo Oettinger, y su puesta en escena fue descrita por el crítico Pedro Labra como “una joyita que exige ser remontada”, quien agregó que “Carla Zúñiga ratifica que sus mayores aciertos los produce fuera del colectivo que integra”.

UNA MUERTE SIMBÓLICA

A principios de agosto, el colectivo teatral La Niña Horrible anunció su sorpresiva disolución a través de redes sociales. Carla Zúñiga y el director Javier Casanga encabezaron siete años de actividad en los que se llenaron de aplausos con obras como “Historias de amputación a la hora del té” (2014), “Los tristísimos veranos de la princesa Diana” (2017) o “El amarillo sol de tus cabellos largos” (2018), en la que la comedia negra del texto se mezclaba con lo kitsch, lo gótico y lo barroco de la puesta en escena.

—En verdad estoy muy tranquila; con Javier vamos a seguir trabajando juntos, solo que no bajo el nombre de la compañía, así es que lo veo más como una muerte simbólica —asegura, y se adentra en las razones que los llevaron a tomar la drástica decisión.

—Es súper difícil trabajar con grupos tan grandes cuando no hay apoyo de políticas culturales. Finalmente, Javier y yo, que éramos las cabezas de la compañía, teníamos que hacernos cargo de todos los costos, de todo el trabajo, y nadie te apoya, nunca, entonces en algún momento se torna imposible —dice. —Yo admiro mucho a compañías como La PatoGallina, que tienen 21 años de actividad, porque llevar un equipo humano gigante significa muchas cosas. Es admirable.

Carla Zúñiga dice que, durante el tiempo que funcionaron como compañía, lograban producir una obra al año.

—Nosotros ganamos el Fondart solamente una vez, el resto recibimos apoyo por parte de Fundación Teatro a Mil y del British Council, pero en general eran obras bien caras, y eso salía de nuestros bolsillos. Estábamos pagando una millonada mensual en bodegas, y este año no tuvimos funciones. Eso, mezclado con otras cosas, hizo que sintiéramos que la mejor decisión era disolver la compañía —dice.

Además del término de La Niña Horrible, la dramaturga vio interrumpidos varios estrenos para este año. Junto a Javier Casanga presentarían en M100 una versión de “Las tres hermanas”, de Chéjov. También estaría en la obra “Patagonia”, que contemplaba el montaje de un texto suyo y de “La Alambrada”, escrito por María Asunción Requena, con dirección de Víctor Carrasco. La dramaturga nombra otras dos obras, una que tendría dirección de Isidora Stevenson y otra de Manuel Morgado. Todos son trabajos que espera poder mostrar en 2021.

UN ESCENARIO SIN PÚBLICO

El traslado del trabajo a plataformas virtuales, y los debates que se han dado, le llaman la atención.

—Es interesante preguntarse si esto es o no teatro, y la única manera, creo yo, de resolverlo, es haciendo las cosas, reflexionando sobre estos nuevos formatos, investigando, analizando —señala. —Es la primera vez que trabajo de esta forma, entonces no sé muy bien cómo se hace. Lo que traté de hacer fue apoyar en un 100% la historia, la acción, y la creación de los personajes en el diálogo, creo que es lo principal que se puede trabajar en estos formatos.

Sus obras serán transmitidas por streaming. Esta modalidad, a diferencia de las obras por Zoom, implica que los actores están sobre un escenario, sin público, mientras son grabados por una cámara, y su actuación es transmitida por las plataformas web de los teatros.

—Para nosotros, en Chile, es algo relativamente nuevo, pero en otros países ya se venía trabajando por streaming —asegura Carla Zúñiga. —Creo que es una versión un poco más teatral de las cosas, y me parece interesante la idea de mantenernos en el teatro, aunque no haya público.

VOLVER SIGUIENTE