Sábado 21 de Noviembre de 2020

Desde temas como China, pactos internacionales y la relación con aliados:

Los desafíos que enfrentará Biden ante un mundo repleto de exigencias para su gobierno

El Presidente electo tendrá que ingeniárselas para cumplir con las expectativas que sus socios tienen de su administración.

José Tomás Tenorio Labra

Georgia da triunfo al demócrata

El Presidente electo de EE.UU., Joe Biden, se impuso en Georgia por 12.670 votos en las elecciones presidenciales, confirmó ayer el secretario de Estado local, el republicano Brad Raffensperger, tras el recuento de 5 millones de boletas. De esta forma, el demócrata se impuso al Presidente Donald Trump por tan solo un 0,25% de los votos en un estado en donde el republicano había vencido a Hillary Clinton en 2016 con un 50,44% de los votos contra un 45,35%.

“Al certificar los resultados, el secretario de Estado afirmó que los 159 condados han proporcionado al estado el total de votos tabulados para cada candidato”, señaló un comunicado difundido por la oficina de Raffensperger, que agregó que “la certificación no impide al estado continuar con las investigaciones relacionadas con las elecciones o continuar con cualquier reclamo futuro”, en referencia a las acusaciones de fraude electoral hechas por Trump, quien aún no reconoce el resultado de la elección y ha exigido recuentos de votos en otros estados clave.

A solo dos meses de que concluya el gobierno de Donald Trump, y con ello su enfoque de “Estados Unidos primero”, la llegada de Joe Biden a la presidencia tiene ansiosos a aquellos países que esperan el fin del aislacionismo de Washington y el retorno a su rol de líder internacional. Sin embargo, esa misma ansiedad presenta grandes desafíos para el Presidente electo, quien deberá enfrentar una serie de exigencias de diversos actores mundiales, desde el retorno a tratados internacionales, el fortalecimiento de alianzas desgastadas, y la contención de otras potencias.

Rivalidad con China

Con la creciente rivalidad con China como uno de los asuntos más urgentes, Biden deberá hacer frente a las fuertes tensiones que heredará del gobierno de Trump, que generan preocupación entre los socios de EE.UU., principalmente los europeos, por las implicancias económicas y políticas que tiene el enfrentamiento entre ambas potencias.

Y si bien Biden atendería a esas preocupaciones con una retórica menos agresiva y con la búsqueda de una mayor cooperación con el gobierno chino en áreas como medioambiente y comercio, el Presidente electo también tendrá que mantener una postura firme hacia Beijing en temas como tecnología —sobre todo en lo referente a la construcción de redes 5G en el mundo— y en el desarrollo militar chino en el Mar del Sur, en donde aliados de Washington como Japón y Taiwán piden un mayor compromiso militar de EE.UU. ante la cada vez mayor presencia de China en la zona.

“A Biden le pedirán que reduzca las tensiones con China, y puede que encuentre áreas de cooperación, pero creo que al final de todo, el mundo y China tienen que esperar que más que un cambio con respecto a Trump se dé cierta continuidad en el estado de las relaciones entre Washington y Beijing. Biden probablemente cambiará las tácticas y la forma de actuar frente a China, pero no el enfoque competitivo en general, porque, a fin de cuentas, Beijing seguirá siendo el mayor rival de EE.UU. a nivel internacional y una amenaza para países en el Mar del Sur”, dijo a “El Mercurio” David Shambaugh, experto en las relaciones entre ambas potencias de la Universidad George Washington.

Relación con aliados

Otra de las principales exigencias que enfrentará el Presidente electo será recomponer la alianza de EE.UU. con sus socios europeos, la cual se vio desgastada durante el período de Trump debido a los aranceles impuestos por el republicano contra el bloque, las críticas del Presidente contra la OTAN y sus presiones para que los miembros europeos de la alianza incrementen su gasto militar, y la salida de tratados clave como el Acuerdo climático de París y el pacto nuclear con Irán.

Frente a ese escenario, la llegada de Biden causó alivio en la Unión Europea (UE), y ayer la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que con el demócrata la UE tendrá “nuevamente a un amigo en la Casa Blanca”.

Y pese a que Biden aseguró que hará caso a los llamados de sus socios europeos para volver al Acuerdo climático de París y a la Organización Mundial de la Salud —de la cual Trump retiró a EE.UU. este año—, además de abrirse a la posibilidad de volver al pacto nuclear con Irán y afirmar que tendrá una postura de más apoyo con la OTAN, reparar las relaciones con sus aliados en Europa no será tarea fácil.

“Tomará más que carisma o un cambio de tono para superar los desafíos que hay enfrente. Aún existen grandes áreas de desacuerdo entre EE.UU. y la UE, como el reparto de la carga en el gasto de defensa y la posición sobre China, las cuales serán difíciles de resolver sin importar quién esté al mando en EE.UU.”, dijo a este diario Garret Martin, experto en Relaciones Transatlánticas de la American University. “Las cicatrices de los años previos no sanarán fácilmente, especialmente la desconfianza sobre el liderazgo de EE.UU. entre el público europeo”, agregó el académico.

Pacto nuclear

El retorno al acuerdo nuclear iraní no solo tendrá impactos en la relación transatlántica. Y es que mientras los europeos exigen que Washington vuelva al pacto para que Irán retome sus compromisos nucleares —algo que Teherán asegura que solo hará si EE.UU. se reintegra al tratado—, aliados estadounidenses en la zona como Arabia Saudita e Israel demandan que un nuevo acuerdo incluya medidas más estrictas contra el programa nuclear iraní, algo a lo que la República Islámica se opone.

Además, para volver al pacto, Biden tendrá que tratar directamente con un Irán que mantiene fuertes tensiones con EE.UU. debido a la serie de amenazas militares y sanciones económicas en su contra impulsadas por Trump en el último tiempo.

“Tratar con Irán y el asunto del pacto nuclear serán más difíciles para Biden de lo que comúnmente se asume. Muchos exigirán a Biden que vuelva al pacto, pero en Irán hay un grupo muy duro liderado por el líder supremo iraní, Ali Jamenei, quien básicamente se opone a normalizar relaciones con EE.UU., y piden una compensación de miles de millones de dólares a Washington por haber abandonado el pacto nuclear. Además, el próximo gobierno tendrá que enfrentar presiones internas, ya que en EE.UU. hay un grupo fuerte de republicanos e incluso demócratas que se oponen a normalizar relaciones con Irán e incluso a cualquier intento de volver al pacto nuclear”, afirma Abbas Milani, director del programa de Estudios Iraníes de la Universidad de Stanford.

Cumpleaños

El Presidente electo Joe Biden, quien será el mandatario más longevo en asumir el poder en EE.UU., cumplió ayer 78 años.

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Pacto que EE.UU. abandonó:

Xi Jinping anuncia interés de China por entrar al TPP-11 durante cumbre APEC

Si se concreta, Beijing estaría en los dos principales acuerdos comerciales del Asia-Pacífico.

Nicolás García de Val

Un día después de mostrarse como el defensor del libre comercio, el Presidente chino, Xi Jinping, sorprendió al mundo al anunciar que está analizando unirse al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP o TPP-11), el acuerdo de libre comercio que Estados Unidos abandonó por iniciativa de Donald Trump.

“China considerará activamente unirse al CPTPP”, aseguró el mandatario asiático durante la cumbre de líderes de la APEC, según la agencia estatal Xinhua. Autoridades de su país, como el Primer Ministro Li Keqiang, habían mencionado en reuniones internas la “actitud positiva” del país hacia el tratado, pero es la primera vez que Xi se refiere directamente a la posibilidad de ingresar. Y lo hizo frente a Trump, quien decidió retirar a su país del TPP en 2017, pese a que EE.UU. fue el principal impulsor del tratado, en parte, para contrarrestar la influencia de China en el Asia-Pacífico.

En su origen, el TPP —del que Chile es socio fundador— fue pensado como el acuerdo de comercio regional más avanzado del mundo, con normas sobre intercambio digital, protecciones a la propiedad intelectual, derechos de inversión, protección al medio ambiente y estándares laborales.

Durante la campaña de 2016, el TPP fue uno de los ejemplos preferidos de Trump para criticar a los acuerdos de libre comercio globales e insistir en la necesidad de lanzar nuevas negociaciones para renovar los pactos a los que se había comprometido Washington, como parte de su política de “Estados Unidos primero”.

El mandatario estadounidense participó ayer en la cumbre de líderes de la APEC por primera vez desde 2017, pero canceló su discurso sobre “el futuro del comercio”, por lo que no se dieron a conocer sus reacciones al posible ingreso de China al TPP-11.

Mayor influencia

El sorpresivo anuncio de Xi llega menos de una semana después de que firmara la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) junto a otros 14 países del Asia-Pacífico, el mayor tratado de libre comercio del mundo, con un producto interno bruto combinado equivalente al 30% del global.

El doble impulso que significa la firma del RCEP y el anuncio de ayer dan cuenta del interés de China por jugar un mayor rol en la región, ante el aparente repliegue de EE.UU. Si finalmente ingresa al TPP-11, el gobierno de Xi formaría parte de los dos mayores acuerdos comerciales del Asia-Pacífico, mientras Washington no está en ninguno.

Japón —que forma parte de ambos tratados, como Australia— está interesado en ampliar el TPP-11, según dijo ayer el Primer Ministro Yoshihide Suga, lo que podría pavimentar el ingreso de Beijing y, si se concreta, las ganancias anuales globales proyectadas por el pacto podrían cuadruplicarse hasta los US$ 632 mil millones, estimó el Peterson Institute for International Economics.

Aunque nada es seguro. Todos los miembros del pacto tienen derecho a veto y —pese a que tras la salida de EE.UU. se suspendieron algunas de las normas más estrictas— el tratado todavía contiene fuertes protecciones a la propiedad intelectual, al trabajo y al medio ambiente, que podrían dificultar la entrada de Beijing, según el Australian Strategic Policy Institute.

“El anuncio es sorprendente, pero China tendrá problemas para cumplir los rigurosos estándares en temas como los subsidios del Estado a las empresas, por lo que se necesitarán arduas negociaciones con el resto de los miembros”, dijo a “El Mercurio” Peter Petri, experto en comercio internacional y en el Asia-Pacífico de la Universidad Brandeis. El analista destaca que el hecho de que Xi haya anunciado su interés frente a líderes mundiales “implica un compromiso serio de China” con la posible incorporación.

La noticia de ayer trajo a la palestra el tema del eventual reingreso de Estados Unidos al acuerdo. El Presidente electo Joe Biden no ha dicho si volverá al TPP-11, pero ha asegurado que no tiene intenciones de negociar nuevos acuerdos comerciales por ahora.

“Si China entra, haría todavía más necesario que EE.UU. ingresara o se arriesgaría a quedar fuera de uno de los mercados más grandes y de más rápido crecimiento. Aunque, al mismo tiempo, complicaría las políticas internas, pues muchos accionistas no querrían estar en un acuerdo comercial con China”, dijo a este diario David Dollar, economista experto en China de la Brookings Institution.

632

mil millones

de dólares podrían ser las ganancias anuales globales si China ingresa al TPP-11.

Brasil:

Conmoción por asesinato de hombre negro

Un hombre negro de cuarenta años murió víctima de una brutal golpiza propinada por los guardias de seguridad de un supermercado Carrefour en la ciudad brasileña de Porto Alegre, justo en la víspera del Día de la Conciencia Negra, que se conmemoraba ayer para combatir el racismo. La muerte del soldador Joao Alberto Silveira provocó gran conmoción en el país, donde se comparó su caso con el de George Floyd, el afroamericano cuyo asesinato desató una ola de protestas en EE.UU.

Perú:

Perú:

Creemos que es una tarea que el próximo gobierno libremente elegido por la ciudadana tome la decisión, o no, de plantear la reforma de la Constitución o una nueva Constitución”.

Francisco Sagasti

Presidente interino de Perú, en entrevista con Reuters

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