Sábado 21 de Noviembre de 2020

Comisiones de APV fluctúan entre 0,45% y 4,6% al año: las claves a considerar antes de tomar este instrumento de ahorro

Los valores que cobra cada entidad por la administración del Ahorro Previsional Voluntario son un ítem clave a tener en cuenta por quienes están interesados en el sistema, pero también elementos como su perfil de riesgo, la diversificación de las inversiones que componen los fondos y la información de las entidades financieras que los entes reguladores tienen. Daniela Paleo

El dilema de la solvencia en la vejez sigue siendo uno de los temas relevantes para los chilenos, sobre todo por las bajas pensiones. En ese sentido, el Ahorro Previsional Voluntario (APV) ha tenido un crecimiento sostenido en los últimos tres años. “A octubre de este año, el nivel de partícipes ha crecido un 4,5% y el patrimonio administrado se ha incrementado en un 2%, según el informe a octubre de 2020 publicado por la Asociación de Fondos Mutuos”, dice Hitoshi Kamada, gerente de División de Inversiones de Security.

A su vez, desde la Administradora General de Fondos de BancoEstado señalan que a octubre de este año, el saldo del APV de la entidad financiera experimentó un crecimiento de 37,6%, alcanzando los $77 mil millones, y en términos de partícipes, estos dieron cuenta de una expansión de un 5,35%, alcanzando los 355.677.

El APV es un mecanismo de ahorro voluntario que permite, a los trabajadores dependientes e independientes, ahorrar por sobre lo cotizado obligatoriamente en su AFP. Para hacerlo, se puede optar a una serie de instituciones para la administración de los recursos, como las AFP, bancos, compañías de seguros, entre otros.

Frente al crecimiento que han experimentado estos instrumentos de ahorro, Rafael Donoso, cofundador de la AGF Focus, explica que es fundamental saber que no todos los APV son iguales y que su rango es muy grande.

Por eso, advierte que al momento de comparar estos instrumentos lo primero que se debe hacer es ver cuál es la comisión que cada oferente estipula: “Nosotros hemos visto grandes diferencias anuales entre los APV más caros y los más baratos del mercado”.

En efecto, Donoso asegura que para productos abiertos —es decir, que no tengan que cumplir condiciones especiales, ni tener otros productos de esa institución—, las comisiones pueden ir entre un 0,45% y un 4,65% al año. “Pueden haber diferencias de hasta 10 veces en las comisiones que se pagan”, sostiene.

La diferencia aterrizada en el costo

La diferencia en el tiempo de tomar este instrumento con una comisión baja y una alta es importante. A modo de ejemplo y según un ejercicio hecho por Focus para “El Mercurio”, una persona que ahorró $100 mil mensuales por 30 años en un APV con una rentabilidad de 6% y una comisión mensual de 2,5%, terminará pagando una comisión anual de $1.471.374 (y ahorrando un total de $62.934.777). Sin embargo, en el mismo ejemplo, pero con un costo de 0,5%, se termina pagando un total de $410.437 por este concepto: es decir una diferencia de $1.060.937 en un año solo por este concepto de comisión (ver infografía).

Más aún, esto es solo al comparar los últimos doce meses, pues si se analiza la totalidad del período, el ahorro entre un caso y el otro alcanzaría a más de $26 millones. Esto, ya que las comisiones se aplican sobre el patrimonio completo (por lo que el monto va creciendo año a año considerablemente).

Hay que tener presente que la comisión se expresa de forma anual para usos de regulación en la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), pero en rigor se cobra diariamente en la mayoría de los casos. Para el cálculo de Focus, se precisó mensualmente en la infografía.

¿Quiere un APV? Los factores de una buena decisión

Así, ante la gama de ofertas de APV que tienen disponibles las AFP, compañías de seguros de vida, bancos, corredores de bolsa, administradoras generales de fondos, y las administradoras de fondos mutuos, de fondos de inversión y de fondos para la vivienda, es clave no caer en el error de pensar que una mayor comisión garantiza un mayor retorno de los ahorros. “De hecho, garantizar eso no es posible: según datos de S&P Dow Jones Indices, en Chile durante los últimos 10 años el 98% de los fondos no le ganó al mercado”, dice Donoso.

Kamada, por su parte, comenta que se deben considerar las necesidades y preferencias de ahorro de cada persona, su horizonte de inversión, monto de inversión previsional y las alternativas disponibles: “Destacamos la importancia de informarse y asesorarse para conocer las opciones vigentes para que las personas puedan tomar la mejor decisión de inversión”.

También la diversificación es importante, sobre todo para lograr un buen retorno: se debe asegurar que las carteras en las que invierte el APV seleccionado estén bien distribuidas, con varias clases de activos representados. “Una cartera que en su lista incluya solo dos ítems es una señal de una posible mala inversión”, precisa Donoso.

Lo anterior, dice Kamada, porque la rentabilidad del APV está relacionada con el tipo de instrumento en que se inviertan los fondos, los cuales pueden ser de distintos tipos: renta fija local, renta fija internacional, renta variable local, renta variable internacional, balanceados y alternativos.

Asimismo, Pablo Mayorga, gerente general de la Administradora General de Fondos de BancoEstado, asegura que es esencial fijarse en el horizonte de inversión y en el nivel de aversión al riesgo del trabajador. “Considerando ambos factores, se podrá determinar el fondo idóneo de acuerdo con la fecha estimada de pensión”, agrega.

Perfiles de inversión, ¿cómo sé cuál es el mío?

Los mercados financieros son volátiles, particularmente los accionarios, por lo que son impredecibles en el corto plazo. Pero en el largo plazo, históricamente las acciones han rentado más que la renta fija, coinciden los expertos. Esa es la razón por la que el horizonte de inversión es una de las preguntas más importantes a la hora de decidir el riesgo de una inversión.

Pero ¿cómo saber qué es lo adecuado para cada persona? Mayorga, por ejemplo, dice que para alguien de 30 años, que tiene un horizonte largo de inversión para su jubilación (30-35 años), resulta razonable que tome un poco más de riesgo y se exponga, incluso, a renta variable hasta en un 100%. “Aquellos trabajadores que aún están lejos de pensionarse, o bien que posean un perfil de inversionista más audaz, podrán optar a instrumentos de inversión más volátiles y de mayor plazo, como los fondos mutuos accionarios”, dice Mayorga.

Por otro lado, una persona de 45 años ya ha avanzado en el camino a su jubilación, pero todavía le queda. “En este momento debería empezar a moverse a una combinación más balanceada, es decir, la renta fija debería ir paulatinamente haciéndose presente en la cartera de inversiones del APV, incorporando un mínimo de 30% de renta fija”, recomienda Donoso.

En tanto, quien tenga 55 años y quiera tomar un APV, debe tener en cuenta que está relativamente cerca de jubilarse: 5 años si es mujer y 10 si es hombre. Aquí, su inversión no debería estar muy expuesta a renta variable, porque un mercado a la baja en los años siguientes podría retrasar sus planes de retiro laboral, o podría tener efectos negativos en su pensión. “Un perfil conservador podrá optar a instrumentos de inversión más controlados, tales como los fondos mutuos de deuda, acotando los niveles de volatilidad y plazo”, precisa Mayorga.

Régimen tributario del APV: Sepa cuánto debe pagar de impuestos

Existen dos modalidades tributarias asociadas al APV, según lo establecido en la normativa. En el caso del Régimen A, el Estado aporta un 15% de lo que la persona ahorra en un año, con tope de 6 UTM anuales (unos $304 mil). Expertos coinciden en que este sistema está orientado a personas con ingresos inferiores a $3,5 millones mensuales aproximadamente, y que se encuentren en tramos inferiores o iguales al 13,5% del impuesto único de segunda categoría para hacer uso de la franquicia tributaria. Aquí, en caso de retiro anticipado de fondos del APV, se debe devolver el 15% de bonificación del Estado. Por otro lado, las rentabilidades mayores a 30 UTM (en torno a $1.520.000) de trabajadores dependientes están afectas al pago de impuestos.

En el Régimen B, el monto ahorrado por la persona se rebaja de la base imponible, así, la ley permite un pago más bajo del impuesto a la renta. Este está orientado a quienes cuentan con ingresos superiores a $3,5 millones y tiene un tope de 50 UF mensuales ($1.450.000) vía empleador o 600 UF anuales ($17 millones). Si la persona decide retirar anticipadamente el APV, deberá pagar el impuesto correspondiente, más un cargo de entre un 3% y 7% adicional al impuesto global complementario.

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