Miércoles 13 de Enero de 2021

LAGO RANCO el tercer lago más grande de Chile

Lago Ranco es el tercer lago más grande de Chile —después del lago General Carrera y el lago Llanquihue—, y está ubicado en la Región de Los Ríos, aproximadamente100 kilómetros al suroeste de la ciudad de Valdivia por la Ruta 206, y 920 kilómetros al sur de Santiago. La zona fue originalmente habitada por los “huilliches” —“gente del sur”, la rama más austral de pueblo mapuche— agrupación que por siglos floreció en la región hasta que conflictos causados por los españoles, la actividad misionera a partir de 1750 y la colonización germana y nacional del siglo XIX terminó con su derrota y virtual desaparición del territorio. La palabra “ranco” viene del mapudungún “rew-ko” traducido al español como “agua con oleaje” y debe su nombre a los temporales de viento como el “puelche” o “raco”, fuertes ráfagas de aire que desciende de la cordillera hacia el mar causando pérdida de humedad y provocando oleaje en las tranquilas aguas de las zonas centro y sur del país. Sus principales afluentes son las torrentosas aguas de los ríos Calcurrupe y Nilahue, raudales preferidos por los aficionados a la pesca con mosca y el kayaking, deportes que atraen a visitantes de todas partes del mundo dispuestos a aventurarse en medio de un exuberante paisaje de profusa e inexplorada vegetación endémica. Un lugar de paradisíaca belleza y arraigadas tradiciones. Atesorado rincón de nuestro invaluable patrimonio nacional.

442

kilómetros cuadrados es la superficie total del lago.

30

es el número aproximado de comunidades indígenas que habitan sus riberas.

13

es el número de islas en su interior, la más grande siendo Isla Huapi, hoy una reserva mapuche con alrededor de 600 habitantes.

199

metros es la profundidad máxima de sus aguas y 64 msnm su altitud media.

10.098

habitantes aproximadamente conforman la comuna de Lago Ranco (5.7 hab/km2), en una superficie total de 1763,00 km2.

Proyecto en pandemia:

Teatro Municipal de Santiago estrena ópera y centro de innovación

Con libreto de Miguel Farías y basado en un cuento de Baldomero Lillo, “La Compuerta N° 12” tendrá su debut en línea el próximo 22 de enero.

Maureen Lennon Zaninovic

El 2018 marcó un hito en la carrera de Miguel Farías (1983). En el Municipal de Santiago estrenó su ópera “El Cristo de Elqui”, con libreto del sociólogo Alberto Mayol, basado en las novelas “La Reina Isabel cantaba rancheras” y “El arte de la resurrección”, ambas de Hernán Rivera Letelier. Tres años después, este elogiado compositor chileno y académico del Instituto de Música de la UC confirma otro importante proyecto vinculado con el género lírico y el histórico teatro de Agustinas. A través de la plataforma Municipal Delivery, el 22 de enero y con entrada pagada, tendrá lugar su próximo estreno mundial: la ópera “La Compuerta Nº 12”, basada en un relato homónimo del libro “Sub Terra”, de Baldomero Lillo.

Farías comenta que estuvo a cargo de la creación del libreto y la partitura. “Pero fue un trabajo muy colaborativo con Christine Hucke, quien asumió la dirección de escena y cinematográfica de este montaje virtual, y se sumó una alianza: la Corporación Cultural de la U. de Concepción”, dice, y agrega que “el cuento de Lillo me pareció tremendamente interesante y con una arista muy formativa, porque se suele leer en los colegios. Además, su historia aborda temas actuales, como el trabajo infantil”, advierte. El músico nacional señala que como se trata de una creación en pandemia, trabajó con instrumentos electrónicos y efectos digitales. “Solo ocupé dos instrumentos acústicos: una viola y un clarinete bajo. Inventé sonidos pensando en cómo podría sonar o hablar una mina. Es decir, sonidos húmedos y profundos”.

El barítono Patricio Sabaté es el único solista de “La Compuerta N° 12”. Por eso, así lo explica el propio Miguel Farías, “esta ópera la bauticé como un monodrama, ya que solo un cantante interpreta dos personajes: al pequeño Pablo, que de adulto rememora su infancia en la mina, y a su padre que lo lleva a trabajar”, concluye.

Prototipo educativo

Este estreno marca el debut en sociedad del Centro para la Innovación y Experimentación Artística (Ceia) y que “mediante alianzas y redes buscará propiciar una serie de intervenciones y creaciones artísticas, a través del desarrollo de un prototipo de metodología educativa y que, en este caso, incluyó la producción de una ópera”, explica la gestora cultural Alejandra Martí, coordinadora ejecutiva de este centro que, además del Municipal de Santiago, contempla alianzas con la Facultad de Artes de la Universidad Católica, el Museo de Artes Visuales y la Fundación Reimagina. Martí añade que este montaje lírico también incluyó, de manera paralela, talleres remotos con distintos estudiantes de establecimientos públicos del país, entre otros el Instituto Nacional: jóvenes entre 15 y 18 años quienes hicieron su propia versión de esta ópera. “Fue un proyecto colaborativo y nos permitió desarrollar en los alumnos habilidades como el trabajo en equipo, la creatividad, la tolerancia y el respeto”, dice la coordinadora ejecutiva de este centro, y adelanta que si bien el estreno de “La Compuerta N° 12” fue pensado con público en vivo, “al ser digital se nos amplía la audiencia. Ya hay varios festivales y teatros internacionales interesados en transmitir esta obra”.

Carmen Gloria Larenas, directora general del Municipal de Santiago, complementa que este centro tendrá como sede la Sala Arrau del histórico teatro. “La idea es darle mayor visibilidad a esta sala, abrirnos a propuestas más de vanguardia, darles un espacio a creadores contemporáneos”, afirma.

La función de estreno (22) incluirá un conversatorio con el equipo de producción (20:00 horas. $7.000, valor de la entrada). Se repetirá desde el 23 al 31 de enero ($5.000). Más información en municipal.cl

Cuatro conciertos virtuales

Del ritmo al ritmo: Carlos Cortés y el jazz en Matucana 100

El baterista explora su propia versión como organista, en el primer festival del año.

IÑIGO DÍAZ

Una cuidada cabellera afro y barbas han acompañado la imagen de Carlos Cortés desde hace dos décadas, cuando apareció en la escena como un baterista nuevo, muy próximo al jazz funk, el soul jazz y el nü jazz. A los 41 años sigue siendo un protagonista, salvo que añade otro elemento a su perfil musical: el órgano Hammond.

“Me gusta todo el mal camino: el blues, el funk, el soul, por eso estoy ahora tocando el órgano”, bromea Cortés, quien aparecerá este fin de semana como una de las figuras del Festival MJazz, que organiza Matucana 100 como la primera cita jazzística del año. Serán cuatro conciertos este sábado y domingo, a través de las pantallas de M100.cl (18:00 horas, $3.000).

En ese tránsito desde la batería hasta el Hammond, Cortés se presenta con su trío, que incluye a Raimundo Santander (guitarra) y Félix Lecaros (batería). Tiene un repertorio centrado en la rítmica propuesta de la música negra y la influencia de organistas clásicos de los años 60, como Larry Young y Lonnie Smith, además del guitarrista Grant Green.

“Por supuesto, también está Jimmy Smith, pero lo que pasa con él es que es tan virtuoso en el Hammond que no hay cómo acercarse a su estilo”, explica. “Seguiré siendo baterista, pero también quiero tocar esta otra música. Tengo mucho que conocer del órgano todavía. Lo que hacemos en este trío se basa completamente en el ritmo. Fluye solo”, señala.

El programa considera otros tres conciertos que fueron grabados en la sala principal de Matucana 100 sin público, como ocurrió a fin de año en ese mismo espacio con el Festival Chile Jazz. El saxofonista Agustín Moya es otro cabeza de serie en el cartel, con un conjunto denominado Bitácora Quartet, para recorrer la música de sus ocho discos. El baterista es, justamente, Carlos Cortés.

Se sumarán otros dos proyectos que amplían la óptica del jazz. Primero, Mousso, un elenco liderado por la percusionista Javiera Hernández y formado exclusivamente por mujeres. Mousso es una voz malinke que significa “mujer”. El quinteto explora las raíces africanas de la música, con diversos tambores étnicos e instrumentos eléctricos. Y luego el grupo Mercurio Paradise dará en el festival una muestra de otros ritmos, como el ska jazz.

VOLVER SIGUIENTE