Jueves 4 de Febrero de 2021

Cartas y Opinión

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Alberto Fernández, una visita de Estado

Hace unos días ha concluido la esperada visita de Estado del Presidente de Argentina, Alberto Fernández, y se ha dicho mucho.

No era fácil construir una agenda fluida en pandemia, ni menos aún hacerlo cuando no siempre ha habido unidad de miras entre los mandatarios de Chile y Argentina, hay que decirlo, en la forma de enfrentarla y de asumir el desafío de la reactivación. Tampoco cuando hemos tenido tres nominaciones de embajador, en tres años, en un país crítico para nuestra política exterior. Sin embargo la visita culmina con resultados satisfactorios.

Argentina confirmó su participación en el proyecto de Cable Submarino Transpacífico y se firmó, entre otros instrumentos y una Declaración Conjunta de 52 puntos, un convenio de cooperación en materia sanitaria. En el ámbito de la integración se fijó un cronograma para implementar controles migratorios y aduaneros en pasos fronterizos y se delinearon avances para los proyectos de corredores bioceánicos que conectan nuestros océanos Atlántico y Pacífico. Y es que en pleno siglo XXI es inadmisible que entre Chile y Argentina, que comparten la frontera terrestre más larga de América del Sur y la tercera más extensa del mundo, no se hayan incorporado soluciones creativas para complementar nuestros mercados de destino natural, creando sinergias entre puertos, centros de producción y terminales a un lado y el otro de la cordillera.

Recordemos que la Presidenta Bachelet fue precursora en impulsar esa “convergencia en la diversidad” que nos permite hoy avanzar con el Mercosur y la Alianza del Pacífico y hacer realidad esa geometría integradora a través de nuestras fronteras y espacio físico. Esa misma voluntad que en su momento tuvimos para asumir un compromiso decidido en el proyecto del Túnel de Agua Negra y que hoy no debe frenarse por razones ajenas al real interés de nuestra política de integración regional, conectando la Provincia de San Juan con la Región de Coquimbo.

Y en lo político no podemos obviar una visita presidencial que incluyó encuentros con la oposición, un homenaje al expresidente Allende y una referencia fresca y oportuna al momento constitucional chileno, ya que a ratos extraviamos el valor de lo mucho que hemos caminado para tener una Convención Constituyente que marcará un nuevo ciclo en los destinos de nuestro querido Chile.

¿Dimes y diretes, aquí y allá de algunos sobre la oportunidad de la visita? Los hubo, pero sin empañar su mensaje y valor final en una agenda que, por su naturaleza, involucró además a los tres poderes del Estado.

Así las cosas, esta visita era importante porque la relación de Chile y Argentina es precisamente de Estado y no puede estar circunscrita al ciclo de gobierno de turno o a las empatías personales. Tampoco a diferencias transitorias, las que deberán convocar más que nunca voluntades y diálogo en defensa de nuestros intereses permanentes frente a pretensiones inoponibles.

Al final del día, tenemos un destino compartido con Argentina, que es indisoluble en lo histórico, político y físico, y qué mejor que honrar esta realidad con la mejor de nuestras políticas, la diplomacia, y el mejor de nuestros ropajes, la democracia, la que nos sigue distinguiendo en el mundo pese a sus dificultades.

Ximena Rincón

Senadora VII Región y precandidata presidencial

Jorge Pizarro

Senador IV Región

Matías Walker

Diputado IV Región

Morir en paz

“…Dejemos a los enfermos morir en paz —con los medios ordinarios de que dispone la medicina, sin obstinaciones ni tecnicismos abusivos— junto a sus familiares y con adecuada asistencia médica paliativa, espiritual y humana. Ni más ni menos…”.

+ Fernando Chomali Arzobispo de Concepción

+ Fernando Chomali

Arzobispo de Concepción

En medio de una pandemia que ha dejado millones de muertos en el mundo, y miles en Chile; que tiene debatiéndose entre la vida y la muerte a cientos de compatriotas, y que ha sacado lo mejor del arte médico de curar —hacer el bien posible y nunca dañar—, aparece un proyecto de ley que permite la eliminación directa de un ser humano en la etapa final de su vida.

Este proyecto de ley es ambiguo porque, además, se extiende a personas en complejas situaciones de salud, a las que, según los promotores de la ley, como sus vidas no valdrían la pena de ser vividas, el Estado no les puede impedir que terminen con ella.

Esta iniciativa parlamentaria apela a la autonomía y a la libertad individual como un derecho absoluto que ha de ser respetado, aun sabiendo que en estas circunstancias es de lo que más se carece.

Esta ley es la respuesta práctica a la desidia del Estado y la sociedad de hacerse cargo de los enfermos, en la mayoría de los casos adultos mayores. Muchos de ellos terminan sus días viejos, solos, enfermos y pobres, no pocos en los hospitales públicos y en lugares que ni nos imaginamos, postrados y abandonados en paupérrimas condiciones.

Se alude a la eutanasia como un acto de compasión respecto de ellos. No nos confundamos, es un acto de compasión hacia la sociedad occidental que todo lo mide en términos de producción, gozo, éxito y ganancia y que no soporta nada que tenga que ver con el dolor y el sufrimiento y menos hacerse responsable de él.

Aunque no lo quieran decir, la eutanasia es una forma de eugenesia social frente a la incapacidad de empatizar, acompañar, amar y responder por ellos. Este proyecto es el ocaso del sentido de responsabilidad hacia el débil que le cabe a la sociedad toda y es el triunfo de la razón de la fuerza por sobre la fuerza de la razón. Con la eutanasia, el drama de una persona gravemente enferma se resuelve con la violencia, cubierta con el manto de la bondad, la compasión, la autonomía, etc.

Este proyecto de ley es, en la práctica, clasista, porque será sobre todo respecto de los pobres por quienes terceros decidirán ponerles fin a sus días (lean bien el proyecto de ley). Quienes tienen recursos económicos estarán acompañados y si están solos podrán irse a un país donde nadie pueda realizar una acción que termine con sus vidas. En ciertos países de Europa es así.

La verdad es que quien está acompañado, se siente querido y bien cuidado, y no pide terminar con sus días; al contrario, se aferran a ellos como un gran tesoro. Como si fuera poco, a los estudiantes de medicina, que suelen entrar a la universidad llenos de motivaciones por sanar, acompañar y cuidar, se les enseñará cómo terminar con la vida de un ser humano inocente.

Al final, como en muchos países “desarrollados” el itinerario es el mismo: libertad para decidir cuántos hijos tener —y cómo—, y a falta de ellos, libertad para terminar con quienes son considerados un “estorbo”. Francisco los llama “los descartados”. ¡Cuánta razón! Chile se empobrece con una ley semejante, porque el talante de una sociedad se mide en la capacidad que tiene el tejido social —del cual formamos parte— de preocuparse de los indefensos y vulnerables.

A los promotores de esta ley injusta los invito a poner atención a los ancianos en situaciones lamentables, como hogares clandestinos, sin vida social y abandonados. También los invito a levantar el vuelo legislativo para promover la especialidad de cuidados paliativos en los hospitales y clínicas y lugares donde terminan sus días, así como promover políticas públicas macizas en favor de los adultos mayores en materia de pensiones y acceso a los cuidados de salud. Habrá menos soledad y menos solicitudes de eutanasia si se promueven con más ahínco políticas públicas que privilegien la natalidad y la familia —lugar natural, originario y único— para cuidar y ser cuidado en los momentos de dificultad que nos presenta la vida.

Dejemos a los enfermos morir en paz —con los medios ordinarios de que dispone la medicina, sin obstinaciones ni tecnicismos abusivos— junto a sus familiares y con adecuada asistencia médica paliativa, espiritual y humana. Ni más ni menos. Los equipos médicos en Chile, notables por su compromiso con los pacientes, que han lidiado cuerpo a cuerpo con el coronavirus, saben mucho de esto y lo hacen muy bien.

el mercurio hace 30 años

4 de febrero de 1991

COMPETENCIA. Veintitrés yates de Ecuador, Perú, Sudáfrica y Chile iniciaron ayer en el Muelle Vergara de Viña del Mar la octava versión de la regata “Mil Millas Paidaner '91”, con una etapa costera de 80 millas entre Valparaíso, Algarrobo, Quintero e Higuerillas.

GUERRA DEL GOLFO. EE.UU. destruye instalaciones de misiles iraquíes ubicadas en la ciudad de Basora, como réplica inmediata a tres cohetes disparados contra Israel y Arabia Saudita.

FESTIVAL DE VIÑA. Armando Manzanero aterrizó anoche en Chile para su presentación en la jornada inaugural del certamen. El cantante mexicano viajó acompañado del chileno Luis Gatica.

CRISIS ARGENTINA. El ministro de Economía trasandino, Domingo Cavallo, anunció una reforma al sistema impositivo, nuevas alzas y pago de 250.000 australes a los trabajadores y 200.000 a los jubilados.

Hace 50 años

4 de febrero de 1971

CESANTÍA. Según las autoridades, a 69.400 ascendía en diciembre de 1970 el número de personas desocupadas en el Gran Santiago, la cifra más alta registrada en los últimos años.

HUELGA EN PERÚ. El Gobierno de Velasco Alvarado está buscando una solución urgente al conflicto minero que desde hace varios días tiene a 10 mil trabajadores paralizados.

Hace 100 años

4 de febrero de 1921

RENUNCIAS. La mesa de la Cámara de Diputados dimitió ayer, en medio de un panorama electoral que complica a distintos partidos.

AVIACIÓN. La Napler Company acaba de fabricar y ensayar con éxito un nuevo y poderoso motor de mil caballos de fuerza. Se calcula que las máquinas podrán llevar de 20 a 30 pasajeros.

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